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Es hora de reconsiderar un tiempo de trabajo más corto

Pensamiento fuera de la caja para Summit del presidente en el empleo

por Guillermo McGaughey


Los economistas, incluyendo el presidente Ben Bernanke de Fed, predicen que el crecimiento de trabajo será lento como la economía de los E.E.U.U. saca de una recesión. Bernanke observó que los aumentos en productividad de trabajo han sido excepcionalmente grandes pues los patrones cortan nóminas de pago y fuerzan a los empleados restantes a manejar más trabajo. No contratarán ni recordarán a empleados hasta conducido por un miedo de faltas de mano de obra.

Esta observación llama la atención al hecho que, dado niveles constantes de las horas y del producto interno bruto (GDP), la productividad y los aumentos del empleo se relacionan inverso. La ecuación básica que gobierna el mercado laboral es: La salida iguala productividad por el empleo por las horas medias de trabajo.

Para poner el mercado de trabajo detrás en un pie de los sonidos, necesitamos entender el impacto de la innovación tecnológica sobre mercados de consumidores y trabajos. La innovación tecnológica tiene dos ventajas principales para los patrones: Primero, crea nuevos productos que el nuevo consumidor satisfying quiere y necesita. Mientras que los nuevos productos se introducen al mercado de consumidores, las ventas y los beneficios aumentan. En segundo lugar, la innovación tecnológica ayuda a patrones a producir en un más barato. La producción de máquina desplaza el trabajo del ser humano para poder producir la misma cantidad de mercancías sobre una hora con pocos trabajadores. El término técnico para esto es productividad de trabajo creciente.

Centrémosnos en la segunda ventaja, que no es así que beneficioso del punto de vista de los trabajadores desplazados. Durante los años, ha habido un aumento progresivo grande en productividad de trabajo. Tenga presente que éstos son más o estabilizan menos aumentos, no los niveles de la productividad que fluctúan en un cierto plazo. Si los niveles de horas del trabajo de la salida y del promedio siguen siendo iguales, el empleo caerá necesariamente.

Obviamente, eso no ha sucedido. Sí, no tenemos un nivel de desempleo el exceder del diez por ciento (y quizás en la gama del quince por ciento si las definiciones del empleo fueran diferentes), solamente nada como qué existiría si las variables de la salida y del trabajar-tiempo seguían siendo constantes.

En 1989, senador anterior Eugene McCarthy de los E.E.U.U. y yo publicamos un libro titulado “economía no financiera: El caso por horas más cortas de trabajo”. Vimos tendencias en cada uno de las cuatro variables y alcanzamos las conclusiones siguientes: Entre 1947 y 1986, la productividad de trabajo aumentó en 2.439 veces. Mientras tanto, la salida se levantó por 3.536 veces, el empleo se levantó por 1.707 veces, y las horas del trabajo del promedio en 1986 eran en .85 vez el nivel en 1947. La ecuación de trabajo (las horas medias del empleo x de la salida = de la productividad x de trabajo) tuvo que permanecer en equilibrio adentro cada año.

Los sindicatos en el siglo XIX sostuvieron que, mientras que la productividad de trabajo aumentó, tuvo que haber una reducción comensurada en las horas del trabajo para mantener niveles de empleo. Pienso que la visión está correcta. Por una parte, el empleo se ha mantenido básicamente sin una reducción en horas. El diez por ciento de desempleo es doloroso a muchos pero no es catastrófico. Eso es porque está hecho salir, o el producto interno bruto, también ha aumentado perceptiblemente en un cierto plazo.

Detrás en 1960, cuando la automatización amenazó a trabajos, Juan Diebold dijo al comité económico común del congreso: La “demanda ilimitada para los bienes y servicios prevendrá el desempleo de la automatización. Puesto que el ser humano quiere es productividad ilimitada, creciente y la producción encontrará que un mercado en la satisfacción de éstos quiere. Con mayor productividad las ganancias aumentarán hasta tal punto que habrá una enorme subida de nuestro nivel de vida.”

Pregúntese honesto: ¿Tiene eso sucedió? Su reacción de tripa sería: No, los niveles de vida utopía prevista por Diebold hace cincuenta años no han materializado. Pero, las estadísticas de la salida parecen confirmar su predicción. Si usted divide el aumento en salida entre 1947 y 1986 por el aumento en el empleo, usted consigue algo como un aumento en salida doble por el empleado, sugiriendo que cada trabajador en los Estados Unidos fuera dos veces tan próspero en 1986 como en 1947. ¿Es esa conclusión razonable?

Crecimiento en económico inútil

El senador McCarthy y yo no pensó tan. Había algo mal con las figuras de la salida. Aunque es duro poner su dedo en el problema, parecía que no toda la salida era igual. Algo fue hecha salir que fue querida y necesitada por la gente, y algo era la salida innecesaria e indeseada que llamamos “basura económica”. La parte principal de nuestro libro fue dedicada a catalogar las variedades de basura.

La “buena” salida, así que hablar, es la que contribuye al bienestar humano de la felicidad y del material. La formulación tradicional de qué gente quiere y la necesidad abarca el “alimento, la ropa, y el abrigo”. Si la salida creciente entró el aumento de esos tres tipos de productos, después el GDP creciente pudo ser una reflexión exacta del bienestar material creciente de la gente. Incluso si entró nuevas clases de satisfacción material tales como hospitalidad y transporte personal, no pelearíamos con la definición del GDP.

Pero peleamos con la definición. Eso es porque los sectores de crecimiento de GDP tienen menos a hacer con bienestar material pero con algo que se pudo llamar los “males necesarios”. Utilicemos a los militares como ejemplo. Los gastos para los armamentos no avanzan felicidad o bienestar humana. Pero pasamos el dinero en este tipo de función porque pensamos que tenemos que hacer tan para evitar un mayor mal. Aumentamos nuestras fuerzas armadas de arma para rechazar contábamos con los ataques enemigos. Si no anticipáramos tales ataques, no tendríamos una fuerza militar grande. Y, en verdad, el mundo sería mucho mejor apagado si no había enemigos y ningunos gastos militares sino gente en todas las naciones apenas sentadas cómodamente y relajadas.

Actualmente, las dos áreas principales del crecimiento del empleo están en los campos de la educación y del cuidado médico. En su modo actual del crecimiento, ambos ilustran el tipo de gasto derrochador que mencioné. Ambas industrias tienen los grupos de gran alcance del especial-interés que abogan por las virtudes de su servicio: Es bueno pasar en cuidado médico así que la gente será sana. Es bueno educar a gente joven así que ella puede satisfacer sus curiosidades naturales, adquirir conocimiento, y hacer miembros más productivos de la sociedad.

La verdad es, sin embargo, que sería mejor si la gente seguía siendo sana con hábitos vivos sanos que consumiendo los productos de la industria del cuidado médico. Sostendría eso que el gran número de bombeo de píldoras en pacientes realmente los hace menos sanos incluso si algunos doctores y compañías farmacéuticas discuten de otra manera. El sistema de cuidado médico de los E.E.U.U. exhibe un número de incentivos perversos que sirvan conducir encima de costes y demanden una mayor parte del GDP.

Igual es verdad de la educación. Ciertas habilidades básicas dadas, gente pueden funcionar absolutamente bien en trabajos de hoy sin la educación extendida. Sin embargo, la gente joven pasa cada vez más tiempo en escuela no porque ella “goza el aprender” pero porque ella piensa ella necesita las credenciales encontrar mejores trabajos. La competición creciente para los trabajos conduce encima del nivel de credenciales requeridas. Y, por supuesto, las varias profesiones guardarán el levantar de la barra para que la certificación guarde a recién llegado fuera del campo y mantenga los salarios para los titulares. El requisito para la educación creciente parece tan sin fin elástico.

Cuando vine a Washington recientemente, me dieron una publicación de Washington Post llamado “expreso” en el subterráneo para el 9 de octubre de 2009. Había una sección llamada “mercado expreso” llenado de los anuncios clasificados para los varios artículos. La sección de los “trabajos” tenía doce pulgadas de columna de publicidad. Al lado de ella era una sección titulada el “entrenamiento de la carrera” que tenía cincuenta y tres pulgadas de columna de publicidad. Los trabajos eran evidentemente absolutamente escasos en comparación con la oportunidad de pasar su dinero en el entrenamiento de la carrera. Y eso parecía a mí ilustrar la manera que iba la economía: La cola meneaba el perro.

Cuando miraba los relativamente pocos trabajos que fueron hechos publicidad, no vi demasiados de ésos des divulgación en “la sección del entrenamiento de la carrera”. De hecho, no encontré muchos que requirieron mucha educación. La mayoría del espacio fue dado a un anuncio por la universidad de estado de Mountain que ofrecía el empleo a los reclutadores militares en el Washington, área de la C.C. Sí, las fuerzas armadas de arma de los E.E.U.U. tenían algunas posibilidades de empleo pero era difícil encontrar a aspirantes dispuestos. Más reclutadores tuvieron que ser contratados. Otro anuncio que cogió mi ojo era “BAILARINES… no queridos para el club de los caballeros… ninguna experiencia necesaria.” El buen dinero era ofrecido - $300 a $500 por noche - para las mujeres jovenes con poca preparación o experiencia. Una vez más ilustró cómo iba la economía.

Mi conclusión general es ésta: Per capita exija para los fundamentos - alimento, ropa, abrigo, etc. - es relativamente inelástico. Los aumentos en productividad en esas industrias empujan el empleo hacia fuera en las áreas cuyos productos son menos útiles a los seres humanos. Algunos gatekeeping funciones - e.g., los educadores que defienden a los que asumirán los mejores trabajos - y algunos son males necesarios - e.g., los profesionales de la criminal-justicia que los criminales de proceso - pero las funciones ellos mismos son un producto de cómo las cosas han entrado en nuestra sociedad particular algo que una consecuencia de la necesidad humana auténtica. El gobierno puede continuar persiguiendo las políticas que desplazan el trabajo del ser humano cada vez más en tales áreas. ¿Pero debe?

Podría encenderme por algún tiempo catalogar cómo el desarrollo económico de los E.E.U.U. es conducido por actividades derrochadores como lo hizo el libro, “economía no financiera”. Mientras que los dólares pasados en varios productos pueden ser iguales, los productos ellos mismos son absolutamente diferentes. De hecho, sería mejor si no existieron algunos de ellos. Y ése era el punto de nuestro libro. Podríamos tener el empleo completo y un nivel de vida cómodo para la mayoría de la gente si el GDP era más pequeño en términos financieros. Si el empleo y la producción cambiaran de puesto a las clases verdaderamente útiles de productos y lejos de “males necesarios”, todos seríamos mejores apagado. Eso pudo haber sucedido si, en vez de aumentos del GDP, las horas del trabajo habían sido reducidas.

El alternativo del Trabajar-tiempo

Detrás en el siglo XIX, los hombres de funcionamiento y las mujeres organizados alrededor del propósito de reducir tiempo de trabajo. La gran huelga del día de mayo de 1886 intentó alcanzar un día de ocho horas del trabajo. El expediente demuestra que eso que el workweek medio en los Estados Unidos disminuyó perceptiblemente por la mitad la segunda mitad del siglo XIX y primer del vigésimo siglo pero ha seguido siendo desde entonces estático. La oficina de estadísticas de la investigación económica divulga un workweek medio de 53.7 horas sobre 1890, 49.8 horas en 1920, y 41.2 horas en 1950 - una reducción de cerca de dos horas cada década, en promedio, durante este tiempo.

Desde 1950, sin embargo, el progreso se ha retardado. La” serie del hogar” compiló por la Oficina de Censos de los E.E.U.U. y la oficina de estadísticas de trabajo demuestra que el workweek medio en los Estados Unidos cayó a partir de 41.7 horas por semana en 1950 a un punto bajo de 38.7 horas por semana en 1975. Entonces se levantó a 39.2 horas por semana en 2006. La reducción media durante este período era cerca de 0.5 horas cada década en promedio. La tendencia no indicó progreso adicional.

Este periodo de tiempo coincide áspero con la declinación del movimiento laboral de los E.E.U.U., por lo menos, en el sector privado. Los sindicatos eran la fuerza impulsora detrás de workweeks más cortos durante muchos años. ¿Después de la Segunda Guerra Mundial, las uniones dejaron de ser tan ardientes en su deseo para el ocio? ¿Por qué? Está probablemente porque los miembros de los sindicatos preferidos para trabajar largases horas y para recibir paga de tiempo suplementario que evitar en horas extras y disfrutar de más ocio. Porque el trabajo de tiempo suplementario recibió generalmente paga de la tiempo-y-uno-mitad bajo estándares de trabajo justos actúe, había un incentivo perverso para que los empleados trabajen largases horas. Los patrones encontraron exprimir más para resolverse de sus empleados existentes para ser una herramienta conveniente para controlar costes laborales especialmente mientras que se levantaron los costes del salud-seguro del empleado.

Hace cincuenta años, cuando Eugene McCarthy presidió al comité especial del senado sobre el desempleo, fue pensado que la pregunta referente a workweeks más cortos sería decidida por el equilibrio de fuerzas entre la comunidad empresarial y el trabajo organizado, con el gobierno siendo una fuerza neutral. De hecho, el trabajo, que perdió su foco el horas, se ha encogido posteriormente en energía concerniente a los otros dos partidos. El negocio ha seguido opuesto firme a workweeks más cortos puesto que interfieren con el crecimiento de beneficios a corto plazo. El gobierno, se opone también a ellos porque interfieren con las recaudaciones de impuestos. Simbólicamente, el deseo para workweeks más cortos parece equivalente a la holgazanería personal. La “gran” gente es la gente trabajadora, que se imbuye con los éticas del trabajo. Los americanos no somos como el francés decadente.

Pero éste es todo el un cuento de hadas. Los franceses y otros europeos, disfrutan de hecho de más ocio, bajo la forma de workweeks más cortos o vacaciones más largas, que americanos. Sostendría que son relativamente sana. Esos europeos han invertido lejos menos que nosotros en obligaciones militares y han sostenido pocas muertes. Sus sistemas de cuidado médico público entregan más para un más barato. La búsqueda de la felicidad parece más una meta nacional en esas naciones a través del Atlántico que en los nuestros. Tenemos nuestra vista en otros extremos. Pienso que Lyndon Johnson pudo haber inclinado su mano cuando, como senador de los E.E.U.U., él comentó respecto a la oferta del corto-workweek: La “sinceridad y la franqueza me obligan a que le diga que, en mi opinión, la semana de 40 horas no producirá los misiles.”

Otra influencia insidiosa que trabaja contra horas más cortas es ésa desde los años 30 que el gobierno de los E.E.U.U. ha incurrido en deuda significativa en el curso de sus operaciones. El gobierno necesita mantener el flujo de ingresos fiscales para mantener su presupuesto razonablemente cheque. Incluso si mucha de producción de los E.E.U.U. está de una naturaleza falsa, hay dólares atados a esta renta que pueda ser gravada. Los funcionarios financieros dentro del gobierno federal discutirán probablemente contra las ofertas que amenazan a esta renta incluso los que beneficien a trabajadores y a americanos en general. El dinero, sin embargo, es ficticio. Uno pensaría que los expertos bien pagados en el sector financiero podrían encontrar alguien en sus filas que podrían imaginar una manera de coordinar las necesidades verdaderas de americanos con la necesidad de mantener la burbuja del dinero.

Las naciones a través del Pacífico se han soportado a los americanos como ejemplos de la gente trabajadora, queriendo trabajar las largases horas, que comerán nuestro almuerzo si no hacemos iguales. Primero, era el japonés cuyos trabajadores murieron a veces de trabajar largases horas. Y comieron nuestro almuerzo. Entonces, inesperado, el sistema japonés del gobierno sobre metódicamente la reducción del tiempo que sus trabajadores necesitaron trabajar y que desarrollaron las instalaciones correspondientes para el ocio.

Los chinos eran la amenaza económica siguiente a venir adelante. Los productos consumidos en los Estados Unidos fueron producidos cada vez más en fábricas de explotación en China meridional. ¿Otra nación de workaholics? Olvidado en todo el éste es que China hizo un movimiento importante hacia un tiempo de trabajo más corto cuando el congreso de gente decretó la semana de la cuarenta-hora, eliminando el trabajo de medio día el sábados, en 1995. La nación china no incurrió en posteriormente una desventaja comercial sino, de hecho, se convirtió en un competidor fuerte en mercados mundiales.

Y ahora un funcionario, Zhang Xiaomei, ha propuesto que movimiento a 4.5 días, workweek de China de 36 horas de mejorar la calidad de vida para los trabajadores y de relevar el problema de desempleo. China apunta crear 9 millones de nuevos trabajos en zonas urbanas de guardar el indice de desempleo registrado bajo 4.6 por ciento.

De hecho, los estudios demuestran que las reducciones de las horas en un país ponen a menudo una fundación para la prosperidad futura. Senador anterior Paul Douglas de los E.E.U.U. demostró las relaciones verdaderas entre el ocio y la renta en su libro, los “salarios verdaderos en los Estados Unidos: 1890-1926”. Un economista francés, F.S. Simiand, había encontrado, contrariamente a expectativas, “a una relación negativa entre los salarios por hora y al número de horas trabajadas” en la industria del del carbón francesa. Los trabajadores tendieron a ganar más por la hora en que tenían más ocio. El estudio de Douglas demostró que el mismo patrón se sostuvo en industrias de los E.E.U.U. en el período entre 1890 y 1926. Cuando la industria de los E.E.U.U. ganaba el vapor, los trabajadores de los E.E.U.U. también ganaban más ocio.

La sabiduría popular sostiene que una compensación existe entre la renta y el ocio. No está así pues, por lo menos no a largo plazo. Eso es porque la ley de la oferta y de la demanda dicta que se levantan los precios cuando la fuente se encoge. Esto es verdad del mercado laboral como en el mercado para otras materias. El tiempo de trabajo reducido encoge la oferta de mano de obra expresada en términos de trabajador-horas. Los salarios toman el cuidado de sí mismos. Por esta razón, podemos tener salarios adecuados para los trabajadores sin regulaciones del salario si se reduce el tiempo de trabajo.

¿Cómo puede el tiempo de trabajo ser reducido? Puede ser hecho, por supuesto, con la negociación colectiva entre el trabajador y los patrones. Lo pienso inverosímil, sin embargo, que las uniones tomarán esa causa si muchos de sus miembros prefieren trabajo de tiempo suplementario. Otra manera está para que el gobierno federal reduzca el workweek enmendando el acto justo de los estándares de trabajo.

En el principios de los 80, representante. Juan Conyers de Michigan introdujo una cuenta en la cámara de los E.E.U.U. de representantes que propusieron reducir el workweek estándar (el punto en que es en horas extras pagado) a partir 40 a 32 horas durante un período de ocho años, para aumentar la tarifa de tiempo suplementario de tiempo-y-uno-mitad al paso acelerado, y para prohibir cláusulas del obligatorio-tiempo suplementario en contratos de trabajo. Así el gobierno federal pudo crear los incentivos para que los patrones reduzcan el workweek y quizás contraten a más trabajadores para evitar costes de tiempo suplementario. El clima político entonces no favoreció ese acercamiento.

Sostendría que además de la enmienda los estándares de trabajo justos actúan de esas maneras, el gobierno federal debo imponer un impuesto especial ante ganancias del tiempo suplementario - incluso al punto de confiscarlas - de modo que las horas de trabajo más allá del estándar dejen de ser atractivas a los empleados. El salario superior se debe pagar simplemente al gobierno. Desde ni empleado ni patrón querría eso, ambos tendría un incentivo a cambiar a horario de trabajo más cortos. Pero, por supuesto, hay otros factores a considerar por ejemplo costes del cuidado médico, estado exento o nonexempt bajo acto justo de los estándares de trabajo, y aplicación eficaz de la ley que también necesitaría ser tratada.

En un contexto global

Workweeks más cortos trabajan su magia en el contexto de un sistema económico cerrado. Tradicionalmente, esto ha significado economías nacionales. En una economía global, sin embargo, las economías nacionales no son cerradas. Eso crea un problema. Si el tiempo de trabajo se reduce en un país industrializado pero no en otro, el negocio multinacional puede tomar esto como muestra de un “clima de negocio pobre” y mover la producción al país con las largases horas. Por lo tanto, necesitamos comenzar a pensar en cómo reducir tiempo de trabajo en muchas naciones simultáneamente. Si las naciones pueden trabajar juntas para controlar las emisiones de gases de efecto invernadero que toman en cuenta diferencias nacionales, pueden también trabajar juntas para mantener el empleo y estándares del empleo.

He desarrollado el concepto de tarifas flexibles apuntadas específicamente a los patrones algo que a las naciones. Esto significaría el abandono de libre cambio y la renegociación de la orden comercial entera para hacer comercio mundial más amistoso a los trabajadores y al ambiente. Los gobiernos nacionales podrían negociar los estándares de las horas basados en sus niveles respectivos de desarrollo industrial y acordar permitir que las penas sean puestas a las mercancías producidas para la exportación cuya producción viola los estándares. Si los negocios orientados a la exportaci3on programaran largases horas del trabajo que el estándar nacional permitido, las naciones de importación serían autorizadas a imponer las tarifas que neutralizaron la ventaja del coste.

Este arreglo también serviría como incentivo reducir horas del trabajo en todo el mundo. Si los patrones mejoraran su salario y horas que ofrecían, cosecharían la ventaja de tarifas más bajas cuando las mercancías fueron vendidas al exterior. Tal sistema nos ayudaría a conseguir lejos de conflictos laborales entre las naciones y a movernos hacia uno donde los gobiernos nacionales (y las agencias internacionales tales como la OIT y la OMC) cooperaron en la regulación de negocios multinacionales.

El objeto aquí es alcanzar mayor equilibrio en nuestro sistema económico, moviendo hacia atrás hacia la producción útil y lejos de la “basura gold-plated”. Los aumentos de productividad entonces servirían un extremo más humano. Si esto es político factible en los Estados Unidos no puedo decir. Lo considero económicamente factible, sin embargo. No seríamos en el arreglo que somos adentro si habíamos elegido ocio algo que armamentos (y educación costosa, cuidado médico, juego, pleito, consumo de la tarjeta de crédito, etc.) hace cincuenta años. Pero nunca es demasiado atrasado. La diferencia es que ahora tenemos que considerar nuestras políticas en un contexto global.

Este esquema se propone en el marco del sistema de mercado. Es tan americano como la empanada de manzana. Los negocios individuales continuarían fijando horas y salarios de las maneras que son financieramente ventajosas sí mismos. Sin embargo, el gobierno federal en concierto con nuestras nuevas obligaciones del tratado regularía negocio para fomentar la meta del empleo completo y de los mercados de consumidores fuertes y estables que asegurará beneficios de negocio bien en el futuro. Los beneficios trimestrales pudieron sufrir pero, a largo plazo, los intereses de la gente americana serían servidos.

Realizo que las ofertas contorneadas en este papel son una orden alta político. El primer paso pudo ser hablar de algunas de estas ideas, nacionalmente e internacionalmente. ¿Y qué mejor lugar hace que que en una conferencia nacional sobre el empleo? Nuestros problemas no serán solucionados reforzando soluciones del status quo sino pensando fuera de la caja o, quizás, revisitando el well-spring de nuestro propio mercado de consumidores.

Henry Ford dijo hace estos más de ochenta años mientras que introduce la semana de la cuarenta-hora en sus propias plantas: “La semana corta está limitada para venir, porque sin él el país no podrá absorber su producción y no permanecía próspero. Cuanto más difícilmente apretamos el negocio por tiempo, más eficiente llega a ser. Los trabajadores más bien pagados del ocio consiguen, mayor llega a ser sus quiere. Éstos quieren necesidades pronto convertidas. La gente que consume el bulto de mercancías es la gente (iguales) que las hace. Eso es un hecho que debemos nunca olvidar - que es el secreto de nuestra prosperidad.

 

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